Algunas historias musicales comienzan mucho antes del primer aplauso. La de América Paz es una de ellas.
El talento también se hereda… y se conquista
Hija de Sol Domínguez y Jorge Soto, fundadores de la emblemática banda chilena Sol y Medianoche, América creció rodeada de guitarras, escenarios y canciones que fusionaban el rock con las raíces latinoamericanas y la cultura mapuche. Su vínculo con la música comenzó prácticamente desde la cuna: incluso dio nombre al álbum América Paz, publicado por la banda en 1990.
Desde los 11 años comenzó a estudiar bajo eléctrico y posteriormente se perfeccionó con destacados músicos chilenos como Ernesto Holman y Christian Gálvez. Su dominio del bajo activo de seis cuerdas y su versatilidad le permitieron desenvolverse en estilos tan diversos como el rock progresivo, el funk, el metal, el pop y la fusión latinoamericana.
Nueva generación del etno-rock chileno
Su incorporación a Sol y Medianoche marcó un momento especial en la historia del grupo. No solo representó el relevo generacional de una de las bandas más importantes del etno-rock chileno, sino también la continuidad de un proyecto musical que ha mantenido vivo el diálogo entre la tradición y la modernidad.
Más allá de la agrupación familiar, América Paz ha participado en diversos proyectos musicales, consolidando una identidad artística propia y ganándose el respeto de colegas y seguidores por su técnica, creatividad y presencia escénica.
Cantante, compositora y docente
Paralelamente, América Paz ha desarrollado una sólida carrera solista y ha integrado proyectos como Polímetro, Doña Eleonor, Karma y Funktastic, consolidándose como una de las bajistas más respetadas de la escena nacional. Además de su trabajo como instrumentista, destaca como cantante, compositora y docente, colaborando con diversas marcas internacionales y promoviendo el desarrollo del bajo eléctrico en Chile.
Su historia demuestra que heredar un legado es apenas el punto de partida. Lo
verdaderamente desafiante es transformarlo en una voz propia.
Hoy, América Paz no solo representa el futuro de Sol y Medianoche. También encarna a una
nueva generación de músicos chilenos que honra sus raíces mientras escribe, con
personalidad y talento, un capítulo propio en la historia de la música nacional.